De regreso teníamos la opción de pasar a Puerto Vallarta (que quedaba a 15 minutos) y quedarnos la noche ahí; pero pues como no estaba planeado, la mejor opción fue regresar a Tepic. Pero antes, haciendo una pequeña escala en un pueblo muy pintoresco, Sayulita. Esta pequeña, pero hermosa, población cuenta con una de las mejores costas de la riviera Nayarita. Algo que me llamó mucho la atención fue la cantidad de extranjeros que visitan y viven en el pueblo. Lo anterior, debido a que mucha gente del originaria de ahí o de alguna comunidad del estado, fungen como prestanombres (o sea que los extranjeros compran terrenos, propiedades, licencias, etc. por medio de ellos). Por lo que hay varios negocios (restaurantes, villas, agencias de bienes raíces, bungalows, bares, hoteles, etc.) cuyos dueños son extranjeros. Sólo estuvimos unas horas ahí, pudiendo apreciar un hermoso atardecer y cenar en un restaurante italiano (pizza a los cuatro quesos y espaguetti con mantequilla), cuyo dueño es un argentino. (¡click on pic=real size!)
Insistí a mi amiga D que quería regresar a ese lugar, para lo que buscamos un lugar donde poder reservar y regresar en unos días.
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P.D.: Me faltó mencionar que la mayoría de los extranjeros que viven ahí, son personas ya mayores. Pero los que son jóvenes o alrededor de mi edad; ¡qué bárbaro! Para donde volteara veía surfistas guapos y atléticos. Otra razón más para regresar a Sayulita. ¡Jijiji!

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